Date:October 15, 2012
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EL JAGUAR

Antonio Rivera

El tigre, el pinto, la onca, balam, son todos nombres de un mismo animal: el jaguar.
El término jaguar, como comúnmente se le conoce a este felino en el ámbito mundial, proviene de un vocablo de la lengua tupi-guaraní de la región de Paraguay y Bolivia, en Sudamérica. Originalmente fue yaguara que significa según algunos autores “el que mata de un salto”. Esta traducción se ha difundido ampliamente en el mundo, pero yo francamente dudo que sea correcta.
Según el zoólogo alemán Hans Krieg la traducción de yagua es “perro”. Por ejemplo yaguapita significa “perro rojo”. En el idioma guaraní de la región de Paraguay al jaguar se le conoce como yaguareté cuyo significado es “cuerpo de perro”, nombre aún utilizado en Argentina y Paraguay.
Desde la época prehispánica México se ha distinguido por su gran diversidad de culturas y lenguas. Íntimamente ligada la naturaleza a la cultura, los antiguos pueblos indígenas poseían un amplio conocimiento del medio natural que les rodeaba y las especies de flora y fauna fueron nombradas bajo una gran variedad de vocablos o términos, de acuerdo a cada cultura en cuestión.
En el caso del jaguar, su distribución era muy amplia en el México prehispánico por lo que tuvo contacto con una gran cantidad de pueblos indígenas y fue nombrado de muy diversas maneras. Los pueblos de origen náhuatl se referían al jaguar como ocelotl, en la tierra huasteca se le conocía como Pathum, los mayas lo llamaban Balam y para los seris el jaguar era Haxoj coxpoj.
Américo Vespucio, cuando escribió sobre los animales de Venezuela en el año 1500 d.c. fue quien se refirió por primera vez al jaguar llamándole “pantera”. Después de Vespucio los conquistadores españoles comenzaron a llamarle “tigre” y este nombre terminó dominando a través de los años y es como hasta la fecha se le conoce en las regiones de habla hispana de América. En México comúnmente se le llama “jaguar”, sin embargo, la gente de campo no sabe lo que significa esta palabra ya que lo conocen como “tigre”.
En Brasil el jaguar es conocido como “onca” y se piensa que el naturalista sueco Carl Von Linné en 1758 se basó en este vocablo para determinar el nombre específico de la especie como Felis onca, ahora Panthera onca.

CARACTERÍSTICAS FÍSICAS

Superado en tamaño sólo por el tigre asiático y el león africano, el jaguar es el mayor de los felinos de América. Aunque el tamaño del jaguar varía considerablemente de acuerdo a su distribución geográfica, sexo, subespecie y alimentación, en general las hembras pesan entre 43 y 80 kg y los machos entre 55 y 120 kg. En Sudamérica se encuentran los jaguares más grandes. Las hembras pesan de 50 a 83 kg y los machos de 70 a 120 kg. Sin embargo, se han encontrado algunos animales con más de 120 kg de peso. De menor tamaño, pero no menos importantes son los jaguares que habitan en México y norte de Centroamérica.
En México las hembras pesan entre 43 y 53 kg, mientras que los machos entre 55 y 70 kg, aunque pueden llegar a ser más grandes, en el estado de Tamaulipas encontré en una ocasión un macho de 73 kg.
Su cuerpo es robusto y vigoroso debido a su poderosa musculatura, sus patas son potentes y armadas con fuertes garras retráctiles, su hocico está dotado de enormes colmillos, y con relación a su tamaño, es el más fuerte de los grandes felinos. Majestuoso y salvaje, está considerado asimismo como uno de los felinos más hermosos en el mundo.

JAGUARES MOTEADOS Y NEGROS

Con el fin de mimetizarse con su entorno y no ser detectados por sus presas, los felinos ostentan en su pelaje diseños cromáticos muy variados, como manchas (leopardo, ocelote), rayas (tigre) o tonos uniformes (león, puma). En el caso del jaguar, su hermoso pelaje varía del amarillo pálido al amarillo rojizo, y, además, se encuentra cubierto por manchas negras conocidas como “rosetas”, las cuales sobre el lomo se transforman en rayas paralelas en sentido de la columna vertebral. Este bello diseño cromático producto de un largo proceso evolutivo le permite al felino confundirse entre las sombras de la selva cuando acecha a su presa.
Entre los jaguares el melanismo es frecuente. Esta variedad de coloración se debe a la acumulación de pigmento negro y se manifiesta por un gen que controla el color del pelaje y que se transmite a los descendientes de acuerdo a las leyes de la herencia biológica. Los jaguares negros son típicos de las selvas cercanas al Ecuador, desde el sur de Nicaragua hasta el centro de Brasil, coincidiendo con el trópico de Capricornio. Los países con mayor población de jaguares negros son Brasil, Perú y Ecuador. En la selva amazónica de Colombia y Venezuela existen numerosos registros sobre la presencia de jaguares negros, sin embargo, no existe ningún indicio de que habiten en los pantanales del Mato Grosso ni en los llanos colombianos. Algo similar sucede con el leopardo negro o “pantera” de África. En las sabanas de Kenya no existen reportes de panteras, aunque en las selvas altas de Etiopía (país vecino de Kenya) es común su presencia. ¿A qué se debe que esta peculiar característica genética se manifieste en una zona, mientras que en otra muy cercana ya no se presenta? No lo sé realmente.
En México no he sabido de ningún reporte fidedigno sobre jaguares negros, aunque a través de los años me he encontrado con gente que asegura haberlos visto. A mí en lo personal, estando en la selva casi he podido jurar que el jaguar que yo veía en ese momento era negro. Lo que sucede en estos casos es que el animal se encuentra confundido entre la vegetación y si uno lo ve a distancia parece ser negro, de esta misma forma se ve, si el felino tiene el pelaje mojado y se encuentra encaramado en un árbol sombrío. La realidad es que en México no existen jaguares negros.
Así como hay diferentes tipos de coloración, los jaguares presentan también diferencias en el tamaño y forma de las rosetas. En México existe un tipo de jaguar que por el patrón de sus rosetas se le llama “Real”. Estas rosetas están formadas en su mayoría por barras delgadas y sólidas con uno o varios puntos negros en su centro. Existen dos clases de Jaguar Real: uno con rosetas grandes y el otro con rosetas chicas. Esta diferencia no tiene relación con la edad ni con el sexo.
El jaguar “frijolillo” tiene sus rosetas formadas por puntos y pequeñas barras, lo cual da la impresión de que en lugar de rosetas su piel está cubierta por diminutas motas aisladas en forma de frijol. También hay dos variantes del frijolillo: el de rosetas grandes y el de rosetas chicas, y estas diferencias tampoco tienen que ver con la edad ni con el sexo. Es muy raro encontrar un ejemplar 100% frijolillo. Yo he cazado tanto jaguares reales como frijolillos, siendo el frijolillo más común en Tamaulipas mientras que el real es común encontrarlo en Campeche.

SUBESPECIES

Personalmente, creo que no se ha dado hasta hoy ninguna base sólida científica para diferenciar las subespecies del jaguar. Sin embargo, hasta el momento se han determinado ocho subespecies de jaguar, las cuales han sido diferenciadas principalmente por su tamaño, complexión y diseño cromático del pelaje, así como por su distribución geográfica.
1. Jaguar de Arizona (Panthera onca arizonensis): Es la subespecie que habitaba en el extremo norte de su distribución, desde el sureste de Arizona y suroeste de Nuevo México en Estados Unidos, hasta Sonora en el noroeste de México. Al parecer en la actualidad esta subespecie está casi extinta.
2. Jaguar del oeste de México (Panthera onca hernandesii): Distribuido en los estados del oeste de México, desde Sinaloa hasta el Istmo de Tehuantepec.
3. Jaguar del este de México (Panthera onca veraecrucis): Se distribuye desde el sureste de Texas en estados Unidos y a lo largo de la costa este de México desde Tamaulipas y Veracruz hasta Tabasco.
4. Jaguar de Yucatán (Panthera onca goldmani): Esta subespecie habita en el sureste de México (estados de Yucatán, Campeche, Quintana Roo y parte de Tabasco) y Belice hasta Guatemala, norte de El Salvador y norte de Honduras.
5. Jaguar de Centroamérica (Panthera onca centralis): Habita desde Chiapas hasta Panamá, aunque en El Salvador se reporta que la especie casi extinta.
6. Jaguar de Perú (Panthera onca peruviana): Habita en los países sudamericanos de Ecuador, Perú y noroeste de Bolivia.
7. Jaguar del Amazonas (Panthera onca onca): Esta subespecie se distribuye a todo lo largo de los ríos Amazonas y Orinoco, hasta el centro de Brasil, Venezuela, Guyanas y Colombia.
8. Jaguar del Pantanal (Panthera onca palustris): Se le encuentra desde el suroeste de Brasil (Mato Grosso), Paraguay y Bolivia hasta el norte de Argentina. Los reportes indican que anteriormente esta subespecie habitaba además en Uruguay pero fue exterminada en esta región.
Yo he tenido la fortuna de cobrar cinco de las ocho subespecies de jaguares que existen y las únicas diferencias visibles que he notado entre ellas es en cuanto a su tamaño y peso corporal, así como la forma de sus rosetas.
Panthera onca palustris del pantanal y Panthera onca onca de los llanos colombianos y venezolanos son las subespecies más grandes y pesadas, mientras que la subespecie Panthera onca goldmani que existe en la península de Yucatán y norte de Centroamérica es la de menor tamaño.
En cuanto a las 4 subespecies que existen en México, las de mayor tamaño son las de Tamaulipas (Panthera onca veraecrucis) y Sinaloa (Panthera onca hernandesii). En tamaño le sigue la subespecie Panthera onca arizonensis y la más pequeña es Panthera onca goldmani que habita en la península de Yucatán.
Sin embargo, existen animales de la misma subespecie que difieren notoriamente en cuanto a su peso y tamaño en virtud de que viven en distintos hábitats y su régimen alimenticio es también diferente. Por ejemplo, jaguares de los llanos colombianos y venezolanos (Panthera onca onca) llegan a pesar hasta 120 kg (como si fueran de la subespecie Panthera onca palustris), mientras que en el Amazonas la misma subespecie Panthera onca onca no llega a los 80 kg.
En cuanto a la forma de sus rosetas, es muy común que el jaguar sudamericano presente rosetas cuadradas o que varias rosetas estén constituidas de un perímetro continuo también en forma de cuadro. Esta característica es sumamente rara en las subespecies mexicanas y del norte de Centroamérica.

LOS SENTIDOS DEL JAGUAR

El principal sentido del jaguar es la vista y posee, además, visión binocular como el hombre y muchos otros animales. Esto significa que los ojos se encuentran situados en la parte anterior de la cara, lo que permite que ambos puedan enfocar un mismo objeto así como calcular distancias. Aunque no puede captar los colores, su agudo sentido de la vista le permite ver con un mínimo de luz durante las noches más oscuras. Esto es gracias a que sus ojos poseen una capa extra de células reflejantes (el tapetum lucidum) que reflejan la luz hacia la retina mejorando así la visión nocturna. Si al jaguar o a cualquier otro felino se le ilumina la cara con una linterna en plena oscuridad, esta capa de células reflejarán la luz y los ojos del animal brillarán como un par de centellas.
Además de su aguda vista, posee un excelente sentido del oído, el cual pone en juego durante la cacería con el fin de escuchar hasta el más ligero sonido y le ayuda, además, a mantenerse en estado de alerta.
El olfato del jaguar es el sentido menos desarrollado en comparación con su vista y oído y el de menor importancia durante la cacería. Sin embargo, es esencial para la delimitación de su territorio ya que ésta se basa en señales olfativas. Posee, además, un órgano olfativo complementario llamado “órgano de Jacobson” situado en el interior de la boca, en el paladar. Con su cabeza levantada retrae el labio superior haciendo que el aire cargado de olor llegue hasta el órgano de Jacobson y de esta forma el felino puede “oler” el aire contenido en la boca. Esto le permite detectar presas y saber si existe en ese territorio una hembra en celo.
Sus largos y gruesos bigotes llamados también “vibrisas” poseen terminaciones nerviosas en la raíz y funcionan como órganos de tacto. Gracias a ellos el felino puede detectar el ancho de un lugar por donde va a pasar y, cuando existe poca luz actúan como auxiliares de la vista ya que pueden percibir posibles obstáculos en la oscuridad.

EL RUGIDO DEL JAGUAR

El jaguar al igual que todos los felinos que pertenecen al género Panthera tienen la capacidad de rugir. Esta característica se debe a que el hueso epilial situado en el aparato hioideo se convierte en un ligamento elástico que permite que la laringe se agrande y actúe como caja de resonancia al momento en que el jaguar expulsa el aire por la tráquea.
El rugido del jaguar es muy diferente al del león africano y el tigre asiático. El jaguar con voz ronca emite un “UH UH” corto, gutural y rasposo y por este motivo se dice que “ronca” en vez de rugir. El ronquido del jaguar es potente y cuando se escucha, la vida en la selva se estremece.

LAS PRESAS FAVORITAS DEL JAGUAR

La gran variedad de flora y fauna que conforman la selva representan la máxima manifestación de vida sobre el planeta en la que el jaguar desempeña un papel fundamental en el equilibrio natural. Como todos los depredadores, el jaguar es un importante regulador del crecimiento poblacional de las especies que constituyen sus presas naturales, elimina a los animales enfermos, débiles o con taras y contribuye a prevenir la dispersión de enfermedades.
Es un cazador oportunista que subsiste de una gran variedad de animales. En México sus principales presas naturales son el tejón (Nasua nasua), el pécari (Tayassu tajacu y Tayassu pécari), el armadillo (Dasypus novemcinctus), el tepescuintle (Cuniculus paca), el temazate (Mazama americana), el venado cola blanca (Odocoileus virginianus), y varias especies de tortugas.
En las zonas de manglares las presas favoritas del jaguar son los peces, las tortugas de agua y los lagartos, que atrapa de un certero zarpazo en las orillas del agua. Además tiene gran preferencia por los mapaches (Procyon lotor).
Por lo general bebe agua cada tercer día y en caso de necesidad puede dejar de tomarla hasta por 15 días, manteniéndose sólo de la sangre de sus presas.
En cuanto a la cantidad de alimento que puede comer un jaguar, existen muchas controversias. Cuando andaba en el monte era muy común escuchar en los ranchos que un jaguar había devorado un becerro entero, dejando tan sólo las patas del animal. Yo realmente dudo que un jaguar pueda comer más de un 10 ó 12 % de su peso. Esto quiere decir que un jaguar de 60 kg en una comida va a ingerir de 6 a 7 kg de carne como máximo.
Cuando el jaguar se alimenta de presas pequeñas por lo general necesita cazar varias de éstas para saciar su hambre. Cuando caza un animal mayor entonces se alimenta de éste por 2 ó 3 días. Una vez que ha quedado satisfecho vuelve a cazar hasta después de 2 ó 3 días. La dieta de un jaguar equivale a un venado o un jabalí grande y por lo general caza de una a dos veces por semana. Aunque no es común que coma a diario, existen jaguares que viven en lugares donde abundan sus presas (por ejemplo las marismas de Nayarit, el pantanal del Mato Grosso y los llanos de Colombia y Venezuela) y es posible que en estos casos lleguen a alimentarse diariamente.
También se da el caso de jaguares que ya han saciado su hambre pero se les presenta la oportunidad de cazar otra presa, de la cual se alimentan hasta después de 1 ó 2 días.
En muchas ocasiones la presa abatida por el jaguar queda parcialmente devorada y los restos sirven de alimento a otro congénere y a muchas otras especies, como el puma, el ocelote, la zorra, el tlacuache, pequeños mamíferos, el zopilote y otras aves.
Un jaguar puede también aficionarse a matar ganado. En regiones donde se ha desarrollado la agricultura y la ganadería han disminuido considerablemente las poblaciones de muchas especies silvestres que sirven de alimento al jaguar. Ante la escasez de las presas naturales y la abundancia de ganado, el gran felino tarde o temprano descubre a los animales domésticos como nuevas presas potenciales, las cuales le resultan relativamente más fáciles de cazar que un animal silvestre y se aficiona a esta nueva actividad. Esto agrava la situación de la especie, ya que en las áreas de desarrollo ganadero es común que se le dispare a cualquier jaguar que se detecta en la zona, ocasionando que muchos queden heridos y, por consiguiente, incapacitados para una cacería de presas normales, por lo que no les queda otra alternativa que matar ganado para subsistir.
Aunque el puma y el jaguar cazan muchas de las mismas presas, es muy raro que exista una confrontación entre estas dos especies y ambas coexisten sin problemas. En las zonas rurales de México existe la antigua creencia de que el puma y el jaguar entablan feroces combates de los cuales el puma siempre sale vencedor. La gente de campo argumenta que la velocidad del puma se impone a la fuerza del jaguar. Obviamente esto está muy alejado de la realidad pues jamás he presenciado una de estas batallas y tampoco he conocido de alguien que lo haya hecho.
Es cierto que el puma es más rápido y ágil que el jaguar y su garra maestra es lo doble de grande que la del felino moteado. Sin embargo, Don Cotón Pinto es mucho más fuerte y su garra es lo suficientemente grande para causar graves heridas. Sus colmillos son mucho más grandes y poderosos y su mortal mordida es tal vez 2 ó 3 veces más potente que la del puma. Además, es importante señalar que en los lugares donde coexisten las dos especies, el tamaño y peso del jaguar son por lo menos un tercio superior al del puma. Yo estoy completamente seguro que si se diera una confrontación entre estos dos depredadores, el puma tendría que huir o de lo contrario moriría. Las cosas cambian si un puma adulto confronta a un cachorro de jaguar o a un juvenil y entonces obviamente, el puma lleva las de ganar. Sin embargo, estas son circunstancias completamente diferentes y la creencia de feroces combates entre estos dos felinos es sólo un mito más de los muchos que existen en la tradición mexicana.

IDENTIFICACIÓN DEL JAGUAR EN EL CAMPO

Cuando se rastrea a un jaguar en el campo es importante tomar en cuenta varios factores para no confundir los rastros de este felino con los del puma. Las huellas de un jaguar por lo general son de mayor tamaño que las del puma y difieren, además, en su forma. Los rascaderos y excretas del jaguar son también de mayor tamaño y, éstas últimas, a diferencia del puma, a veces contienen trozos de huesos.
Las vocalizaciones de las dos especies son muy diferentes. El rugido del jaguar es potente y puede escucharse a gran distancia. El puma no tiene la capacidad de rugir y sus vocalizaciones son más parecidas a maullidos fuertes y agresivos.
En cuanto a la forma de abatir a la presa, el jaguar, la mayoría de las veces, muerde a la víctima en la nuca y es frecuente que la desnuque. Un hecho interesante es que todos los cráneos que he encontrado de animales cazados por jaguar, están mordidos en la nuca. El puma por lo general muerde a la presa en la garganta.
Respecto a la manera de devorar a la presa, también existen diferencias. Cuando el jaguar mata a un animal grande es muy común que lo “embarbe” (le voltea el cuello hacia atrás) y comience a comer por el pecho. Les es fácil triturar huesos pequeños y romper los huesos más grandes. En el caso del puma, nunca embarba a la presa, comienza a comer por las paletas y sólo tritura pequeños huesos, si es que llega a hacerlo. Asimismo, cuando quedan restos de carne en la presa, el puma frecuentemente la cubre con ramas y hojarasca, cosa que nunca hace el jaguar.
A veces es posible identificar el sexo de un jaguar por medio del tamaño de sus huellas, ya que las del macho son generalmente de mayor tamaño. La distancia que existe entre una huella y otra al caminar nos da información sobre el tamaño del felino y de esta forma podemos igualmente deducir si se trata de un macho o una hembra.
Los rascaderos también son de gran ayuda para determinar el sexo de un felino. Si se observan varios rascaderos frescos y no muy grandes en un mismo lugar, es muy posible que sean de una hembra en calor. En cambio, si se observan varios rascaderos grandes en distintos lugares y marcados en diferentes momentos, es más probable que sean de un macho.
En cuanto a los orines, un macho siempre orina hacia arriba y sobre los arbustos, mientras que la hembra orina a nivel del suelo, aunque algunas veces llega a orinar en posición erguida y hacia los arbustos, cuando está marcando su territorio.

CÓMO CAZA EL JAGUAR

Perfectamente adaptado para el ataque, el jaguar es un depredador sumamente poderoso y ágil y no tiene gran dificultad en dar caza a la mayoría de sus presas. Por lo general, mata a su presa mordiéndola en la nuca con el fin de aniquilarla rápidamente, ya que la mordida perfora el cráneo y lesiona directamente el sistema nervioso central. Es muy raro que el jaguar mate al animal de una mordida en el cuello por sofocación, técnica muy utilizada por sus parientes cercanos, el león africano, el tigre asiático, el leopardo y el guepardo.
Si caza al rececho, cuando descubre con la vista a una presa, sus sentidos se agudizan y cada parte de su cuerpo se encuentra alerta. Se coloca contra el viento y con movimientos lentos y silenciosos se va aproximando al animal sin dejar de observarlo con su penetrante mirada. En sólo unos segundos ya se encuentra a poca distancia de la víctima y entonces, repentinamente, se abalanza sobre ella. Si la presa es un animal pequeño la atrapa con sus garras y entonces la muerde atrás de las orejas, en la nuca. Si la presa es de mayor tamaño, como un venado o tapir, entonces salta sobre ella, le muerde la nuca y con sus garras apresa su hocico y le voltea el cuello. La víctima entonces cae y se desnuca.
Otra forma habitual de cazar es al acecho o aguardo. En lugares cercanos a charcas, ríos y senderos, el jaguar se oculta entre la vegetación o se encarama en la rama de un árbol y espera la llegada de un animal en busca de agua o comida o que simplemente transite por el lugar. Cuando la víctima ya está a su alcance, el felino salta sobre ella en décimas de segundo y le hunde sus enormes colmillos en la nuca.
Ya muerta la presa, el jaguar generalmente comienza a devorarla por el pecho y en ocasiones inicia por la cara, las paletas o las ancas. Sus mandíbulas son tan poderosas y sus dientes tan duros y cortantes, que devoran tanto piel como músculo, cartílago y hueso. También se alimenta de las vísceras.
COMPORTAMIENTO DURANTE EL CORTEJO
Una enorme sombra se desliza entre los árboles. De pronto se escucha un potente rugido que hace estremecer la vida en la selva. Una hermosa hembra de jaguar se encuentra en celo. Inquieta, orina y rasca el suelo con sus patas traseras dejando así señales de su presencia. Ha comenzado a recorrer parte de su vasto territorio en espera de encontrar un macho que satisfaga sus deseos. De ser necesario, rugirá toda la noche. No muy lejos, un macho ha escuchado los exigentes ronquidos de la hembra y comienza a rugir esperando que su llamada sea contestada. Después, sigue su rastro, hasta encontrarla.
Al parecer el celo de la hembra dura alrededor de 4 días y entra en calor cada 44 días aproximadamente. Cuando una hembra se encuentra en celo por lo general recorre parte de su territorio en busca de un macho y sus rugidos pueden escucharse a gran distancia. Si el macho los percibe comienza también a rugir esperando que su llamada sea contestada y sigue su rastro, hasta que la encuentra.
Al principio del cortejo el macho se acerca con recelo y la hembra le responde con agresividad. Sin embargo, a los pocos minutos ésta comienza a revolcarse en el suelo agitando sus cuatro patas al aire, ronca suavemente, ronda varias veces al recién llegado e intenta atraerlo con sus jugueteos. El acercamiento entre los dos animales va acompañado de fuertes ronroneos, así como de manotazos y mordiscos, que más que lastimarlos les ayudan a aproximarse ya sin agresión y los estimula a permitir el contacto corporal y la ejecución del acto sexual. El cortejo va acompañado de agresivas caricias y jugueteos y por fin la hembra se echa boca abajo y el compañero la monta, sujetándola por la nuca con los colmillos. Este mordisco que en otras circunstancias podría ser mortal es ahora sólo un suave pellizco para estimular a la hembra. Después de efectuado el apareamiento se separan, sin embargo, al poco rato la hembra se le acerca a su pareja para incitarlo nuevamente y si él no le presta atención, ella lo molesta hasta que por fin le corresponde. Con suaves ronroneos y jugueteos se inicia nuevamente el juego sexual. El apareamiento puede repetirse veinte veces o más al día. Mientras dura el celo, la pareja se mantiene unida.

LA CRIANZA DE LOS CACHORROS

Concluida la época de celo, la hembra no permitirá más la compañía del macho ya que éste puede matar a las crías cuando nacen, por lo que ambos regresan a su vida solitaria. Después de una gestación de aproximadamente 105 días, la hembra da a luz una o dos, y a veces, hasta tres crías. Éstas nacen con los ojos cerrados y son completamente indefensas, por lo que la madre las cuida con gran esmero y las mantiene en el refugio donde nacieron, que puede ser bajo un árbol caído, un rincón cubierto de matorrales densos y hojarasca o una cueva.
Las crías abren los ojos a las 2 semanas. La madre las amamanta durante 2 ó 3 meses y entonces comienza a darles carne de las presas abatidas. Cuando cumplen 3 meses de edad los cachorros están listos para conocer el mundo exterior y comienzan a salir con la madre. Ayudados por ella, tendrán que pasar por un largo período de aprendizaje para poder sobrevivir en la selva. A los pocos meses de edad ya cazan presas pequeñas, esto les permite aprender las diferentes técnicas de cacería. Poco a poco comienzan a cazar animales de mayor tamaño, al principio con ayuda de la madre y después por su cuenta y riesgo. Los cachorros crecen con gran rapidez y conforme pasan los meses permanecen menos tiempo con la madre.
Conocer los secretos de la cacería y la supervivencia toma muchos meses. Deberán aprender sobre diversos aspectos de las presas para poder darles caza y a moverse con agilidad, astucia y silenciosamente para no ser detectados por éstas. Es sumamente difícil que cachorros de menos de un año y medio sobrevivan sin la madre, ya que carecen de la suficiente fuerza y experiencia para lograrlo y corren además el riesgo de que un macho adulto los mate. Hasta el año y medio de edad aún la necesitarán para sobrevivir y dependerán hasta cierto grado de ella hasta los dos años de edad, cuando alcanzan su corpulencia de adulto, son ya capaces de dar caza a una gran variedad de animales y tienen la fuerza y experiencia suficiente para subsistir.
Como a los 2 años de edad las hembras llegan a la madurez sexual mientras que los machos la alcanzan hasta los 3 años. Sin embargo, es alrededor de los 2 años cuando se alejan definitivamente de la madre y se dispersan en busca de otras áreas.
Aún no sé con certeza cuándo una hembra después de parir y criar a sus cachorros vuelve a entrar en celo. De acuerdo con mi experiencia, la hembra de jaguar se aparea cada 20 a 24 meses, que es el tiempo que los cachorros permanecen con la madre. La primera vez da a luz por lo general una cría y en lo sucesivo da a luz dos y hasta tres crías, y es común encontrar hembras con cachorros en cualquier época del año.

LOS DOMINIOS DEL JAGUAR

El jaguar es de costumbres territoriales, la extensión de su territorio varía de los 30 a más de 100 km2, dependiendo principalmente de la abundancia de presas que tiene a su alcance y de las características del hábitat donde vive. Cada jaguar elige su territorio aunque esto no significa que sea exclusivo de un sólo animal, pues otros jaguares pueden utilizar el mismo o parte de éste. Por lo general los territorios de esta especie se entrelazan dependiendo de las circunstancias. Por ejemplo, en una región donde escasea el agua en la época de sequías, puede existir mucho entrelace pues los felinos comparten los pocos cuerpos de agua que existen.
Dentro de sus dominios el jaguar se mueve constantemente, ya sea para ir en busca del sexo opuesto o por la necesidad de rotar las áreas de caza y por lo general se desplaza por caminos habituales y de fácil acceso, como brechas naturales, veredas hechas por el hombre, orillas de arroyos, cauces secos y cañones.
Son varias las razones por las cuales un jaguar abandona su territorio. Puede ser por el deseo de buscar al sexo opuesto, escasez de presas, irrupción de otro jaguar más fuerte o por el simple impulso de vagar por diferentes lugares. Algunos jaguares que vagan llegan a recorrer grandes distancias y a veces establecen un nuevo territorio, muy lejos del anterior. Por lo general, el territorio de un macho es mayor al de una hembra.

COMUNICACIÓN ENTRE JAGUARES

Para los jaguares que habitan en una misma región son esenciales las señales de comunicación pues mediante éstas pueden defender la soberanía de su territorio, reunirse con el sexo opuesto en época de celo, mantener unida a la madre con las crías y obtener información sobre los otros congéneres que habitan en territorios adyacentes.
Los jaguares se comunican principalmente por medio de la orina, las excretas, las vocalizaciones y los rastros en árboles o sobre el suelo. La frecuencia de su uso varía de acuerdo al número de jaguares que existen en una determinada zona y son más evidentes en las áreas donde colindan los diferentes territorios.
Para delimitar su territorio el jaguar se vale de su rugido, que puede ser escuchado a varios kilómetros de distancia. En caso de que otro jaguar se atreviera a entrar en sus dominios, lo que acostumbra el “propietario” es rascar la corteza de los árboles con sus patas delanteras, dejando marcas que llevan un claro mensaje: “estás en territorio ocupado”. Sobre la base de mis observaciones me he dado cuenta que los jaguares por lo general afilan sus garras sólo en determinados árboles, dejando sus arañazos marcados en la corteza.
La orina y las excretas son otro medio importante para delimitar su territorio. El macho acostumbra orinar sobre arbustos y árboles y luego hace un rascadero. La hembra en cambio se “agacha” por lo general y orina sobre el suelo o partes bajas de arbustos y posteriormente hace un rascadero en la tierra con sus patas posteriores, algunas ocasiones sólo hacen esto último. También a veces orina como macho al marcar su territorio y sin agacharse levanta la cola y lanza el orín hacia un árbol o arbusto. El jaguar gracias a su fino olfato puede detectar la orina de un congénere y obtener de ella información como el sexo y el tiempo que lleva depositada. Además, si los orines son de una hembra, puede saber si ésta se encuentra en celo. La presencia de excretas por lo general es más evidente en los límites y entrelaces de territorios adyacentes.
Las formas de comunicación anteriormente señaladas permiten que los jaguares que habitan en una misma región no tengan encuentros sorpresivos desagradables, y de esta forma se evitan confrontaciones directas, que aunque rara vez son mortales, pueden llegar a infringir graves heridas. Para el jaguar una herida abierta es un problema realmente serio, ya que las zonas selváticas albergan una gran variedad de microorganismos y parásitos que pueden infectar la herida.
Hábitos
El jaguar es de hábitos principalmente crepusculares. Su actividad es mayor a partir del atardecer hasta aproximadamente la medianoche y desde poco antes del amanecer hasta las primeras horas de la mañana. Sin embargo, yo me he encontrado con jaguares activos a cualquier hora del día y de la noche. Este felino acostumbra descansar en las horas más calurosas del día, y durante la noche, en las primeras horas de la madrugada. Para esto elige lugares frescos, con sombra y alejados de insectos y parásitos, como cuevas y rincones cubiertos de hojarasca y árboles.
El jaguar es un excelente trepador y con frecuencia se encarama en los árboles para descansar. Algunos de los muchachos que llegaron a trabajar conmigo habían sido antes “chateros”. En ese tiempo pasaban todo el día observando hacia lo alto de los árboles en busca de hojas de “chate” y en varias ocasiones llegaron a ver jaguares durmiendo plácidamente sobre las ramas gruesas de los árboles.

Experto nadador

El jaguar puede pasar largos ratos dentro de lagunas, ríos y charcas. Al parecer su gusto por el agua sólo lo comparte con el tigre asiático, mientras que el resto de la familia felina prefiere abstenerse de tales prácticas.
El jaguar es un excelente nadador y puede cruzar nadando ríos, pantanos y lagunas, asomando sólo la cabeza fuera del agua. Esta habilidad durante la temporada de inundaciones le permite trasladarse ágilmente por el agua para ir de un lado a otro.

La astucia del jaguar

El hecho de que un jaguar caiga ante un cazador furtivo o trampero se debe a que ha tenido poca confrontación con el hombre y esta falta de experiencia hace que sea una presa relativamente fácil.
Sin embargo, es sorprendente la astucia del felino cuando se ve obligado a enfrentar al hombre. Cuando un jaguar se aficiona a comer animales domésticos, es tal su astucia, que en algunas ocasiones no sólo mata al ganado que está pastando en el monte, sino que también mata a otros animales como cerdos, chivos y perros que se encuentran muy cerca de las casas, e inclusive se los lleva de los patios, frente a la gente. Por lo general, un jaguar cebado con animales domésticos cercanos al hombre conoce las trampas que el hombre le pone con el fin de capturarlo, sabe que debe alejarse de él si quiere seguir vivo y también cómo eludir o matar a los perros que siguen su rastro. A pesar de que el jaguar cuenta con toda la habilidad, astucia y fuerza para matar con gran facilidad a un hombre, prefiere evitarlo. A diferencia del jaguar, algunos otros felinos como el león africano, el leopardo y el tigre asiático se aficionan a comer carne humana y llegan a ser tan astutos que es sumamente difícil cazarlos. Existen casos famosos de “devoradores de hombres” que han cobrado cientos de vidas antes de que se les pudiera dar caza.
Un ejemplo digno de mencionarse es el de la tigresa de Champawat en la India, que cobró un total de 436 vidas humanas, hasta que después de años de esfuerzos el coronel Jim Corbet logró darle caza en 1907. Otro el leopardo de Rudrapayag, que dio muerte a 126 personas antes de poder ser cazado.
Hasta ahora, y para suerte tanto del jaguar como del hombre, no existen casos de jaguares que ataquen al hombre. ¿Cuál es la razón de esto? Yo, aunque no estoy seguro, creo que la razón es que los depredadores del nuevo mundo han tenido menos contacto con el ser humano en su hábitat, además de la cantidad de seres humanos que viven en el campo en Asia y África.

EL JAGUAR EN EL CONTINENTE AMERICANO

Hace unos tres millones de años, el antecesor del jaguar atravesó el estrecho de Bering y llegó a Norteamérica desde Eurasia. En ese entonces Sudamérica y Norteamérica se encontraban separadas, por lo que la dispersión del felino se limitó a esta última masa continental. Durante el Plioceno, hace dos millones de años, emergió de las aguas lo que es hoy Centroamérica. A través de este puente terrestre que unió a Norteamérica y Sudamérica, el jaguar llegó al sur, junto con una gran variedad de animales; entre ellos, el puma y el tigre dientes de sable. Sudamérica se caracterizaba por una gran diversidad de ecosistemas y estaba habitada por carnívoros marsupiales muy primitivos, como la borhiena, los cuales no podían competir con el jaguar. Asimismo, era rica en especies animales que podían ser presas potenciales para el gran felino, por lo que éste no tuvo ninguna dificultad para adaptarse a las nuevas condiciones y penetró a una gran variedad de hábitats. Con pocos competidores, el jaguar se distribuyó ampliamente. Se le encontraba desde lo que es actualmente el norte de Estados Unidos hasta el norte de Argentina. Aunque en la actualidad su rango de distribución se ha reducido considerablemente, aún se le encuentra desde suroeste de Arizona y Nuevo México hasta el norte de Argentina. En territorio mexicano habita en ambas costas, desde Sonora y Tamaulipas hacia el sur, hasta la península de Yucatán; aunque la densidad de sus poblaciones varía significativamente de una región a otra. Sobre la base de mi experiencia considero que las poblaciones más grandes de jaguar se encuentran en el sureste de México, en los estados de Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas. También en el estado de Tamaulipas hay una población importante de jaguares. En la costa del Pacífico existen poblaciones importantes en los estados de Colima, Jalisco, Nayarit, Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Sinaloa. En cambio, existen regiones donde la especie es muy escasa o prácticamente está extinta, como son los estados de Tabasco, Veracruz y Sonora. El jaguar habita en una gran variedad de hábitat, como son bosques tropicales perennifolios y subcaducifolios, manglares y pantanos, zonas montañosas con bosques tropicales caducifolios, así como bosques de encinos y de coníferas a menos de 3,000 m.s.n.m. En el pasado se hablaba de la existencia de jaguares errantes en el desierto de Sonora, y de que llegó a existir en Baja California Norte.

EL JAGUAR Y EL HOMBRE
Dios Prehispánico y Poderoso Nahual

El sol creó al jaguar para que lo representara en este mundo.
Le dio el color de su poder y le dio la voz del trueno,
que es la voz del sol.

Mitología Desana
Colombia

Para los pueblos prehispánicos de América, el jaguar tuvo un lugar privilegiado dentro de la cultura, la religión y la sociedad. Idolatrado y temido a la vez, la influencia del jaguar se manifestó en las antiguas culturas de México, donde fue deificado y exaltado al lado de los valores guerreros, mágicos y religiosos de los olmecas, teotihuacanos, mayas y aztecas. El jaguar era un dios que habitaba en las cuevas de las montañas y en el corazón de la tierra, se le asociaba con la noche y era considerado por brujos y hechiceros como el nahual más poderoso.
Entre los olmecas simbolizaba el misterio de la jungla, de la vida y del más allá. Los sacerdotes mayas, durante sus ceremonias y fiestas tradicionales, se ataviaban con máscaras y pieles de jaguar, al que llamaban Balam. Los guerreros jaguar eran valientes guerreros aztecas que rendían culto al sol y proveían a sus dioses de sangre y corazones durante los sacrificios. Tezcatlipoca era el dios tigre de la noche y enemigo de Quetzalcóatl.

EL JAGUAR EN LA CULTURA POPULAR

Símbolo de fuerza, agilidad, valentía y astucia, el jaguar a través de la historia ha sido fuente de inspiración de infinidad de obras artísticas y literarias en todo el mundo. Nuestro pueblo se refiere a la sagacidad y majestad de este gran felino en una gran variedad de refranes, canciones, personajes y lugares del país. Refranes famosos referentes al jaguar son: “Hijo de tigre, pintito” y “Cada cerro tiene su propio tigre”.

Refrán muy popular en Venezuela que dice así:

Yo soy el tigre serrano
de la pinta menudita.
Mi primera cacería
va a ser
esta muchacha bonita

¡Y en la canción mexicana también está presente!

Quisiera ser jaguar de tus montañas
para llevarte a mi oscura madriguera
y ahí abrirte las entrañas
para ver si tienes corazón siquiera

EL JAGUAR, VÍCTIMA DE LA MODA

Es imposible que el hombre no se sienta hechizado por la belleza de la piel del jaguar y le confiera un valor especial desde el punto de vista estético. Por mucho años, este felino fue cazado indiscriminadamente con el fin de utilizar su piel para la confección de abrigos, bolsas y otros artículos de lujo, siendo sus principales consumidores los Estados Unidos y Europa. Debido a este comercio, en 1973 fue designada como especie en peligro de extinción, junto con otras especies de felinos moteados.

MANEJO ADMINISTRATIVO DE LA ESPECIE EN MÉXICO

Como en el caso de la mayoría de los animales silvestres, la administración del jaguar ha sido incipiente y no corresponde a la importancia ecológica, histórica y social de la especie.
En el sexenio del presidente Miguel Alemán (1946-1952) se estableció la Ley Federal de Caza, que hasta la fecha se encuentra vigente. Desde entonces y hasta 1981, el jaguar se consideró depredador y se le podía cazar en cualquier época del año con sólo solicitar el permiso correspondiente. Dicha ley prohíbe la cacería con fines comerciales, de tal forma que los únicos usos legales de la especie eran su caza deportiva o por depredación. Desde 1981 y hasta 1987, el jaguar sólo podía ser cazado mediante un permiso especial y se estableció una temporada anual para esta práctica. Finalmente, a partir de 1987 la caza del jaguar quedó vedada.
México ingresa al CITES en 1990; de acuerdo con este tratado internacional, el jaguar está incluido en el “Apéndice I” que corresponde a las especies en peligro de extinción; término que ha sido sumamente discutido en el caso de este felino. De acuerdo con los discursos oficiales, el gobierno de México considera al jaguar como una especie silvestre de gran importancia y en este sentido, se determinó vedarlo. Asimismo, la presencia de este felino en algunas áreas del sureste del país ha sido la principal razón para el establecimiento de reservas naturales.